LOS EFECTOS MENOS CONOCIDOS DEL CANNABIS: DE LA EUFORIA A LA ESQUIZOFRENIA




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Los poderes psicotrópicos del cannabis, un derivado extraído de la planta del cáñamo ("Cannabis sativa"), son conocidos por el ser humano desde hace miles de años. Sus "propiedades embriagadoras", como decía ya Herodoto en el siglo V, se deben fundamentalmente al delta-9-tetrahidrocanabinol (THC), el cannabinoide responsable de sus efectos en el cerebro.

Cuando el consumidor inhala esta sustancia, generalmente fumando, el THC llega rápidamente al cerebro a través del torrente sanguíneo, por lo que sus efectos se sienten a los pocos minutos y pueden durar hasta dos o tres horas. Si se consume masticado, la cantidad de tetrahidrocanabinol que alcanza el cerebro es menor y tarda más en hacer efecto, porque se absorbe más lentamente.

El THC se encuentra en diferentes proporciones según el preparado que se utilice: marihuana (que es el resultado de la trituración de flores, hojas y tallos secos, con una concentración de entre el 1% y el 5%. ); hachís (elaborado a partir de la resina de las flores de la planta hembra y con una concentración del 15%-50%) o aceite de hachís (resina de hachís disuelta y concentrada al 25%-50%).

Como destacan los especialistas del Plan Nacional sobre Drogas, justo después del consumo se produce lo que se conoce como "borrachera cannábica": sequedad de boca, ojos rojos, taquicardia, descoordinación, risa incontrolada, somnolencia, y alteración de la memoria, la atención o la concentración. Una sensación de euforia que no tarda en transformarse en un síndrome "amotivacional" y una pérdida de interés por las cosas.

Al consumir cannabis podemos pasar rápidamente a momentos de euforia pero, sin lugar a dudas, también y sin apenas darnos cuenta abrimos puertas muy peligrosas pues, entre otras cosas:


1.           Provoca pérdida de memoria, reduce el rendimiento y altera las capacidades cognitivas...
2.           Puede producir depresión, ansiedad, psicosis y, en el peor de los casos, esquizofrenia...


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